29 de julio de 2008

you and I

Veo esos ojos tan llenos de bondad,
y me miras
y sonrío
Tus manos que acarician el alma
y me tocas
y sonrío
Tu suave piel que evoca el placer
y te acaricio
y sonrío
Tu silueta en la sombra que me observa
y noto tu presencia
y sonrío

You and I baby
y sonríe
que yo sonrío.

24 de julio de 2008

Un regalo

Gemir despacito
pegado a tu oreja.
Sentir en mis manos
el placer que te tienta.
Oir tus suspiros
y perder la cabeza.
Ahogarme en el vino
de tu pura belleza.
Apurar cada trago
del placer que me das.
Ir paso a paso
y no querer terminar.
Convertirme en el mago
y ser tú mi chistera.
Agitar mi varita
por tu aplauso y tu risa.
Ejecutar cada truco
por un beso tuyo.
Buscar lo imposible
sin pensar un segundo.
Sentirme invencible
sintiéndome tuyo.
Buscar en la cama
tesoros ocultos.
Y bajo las sábanas
perdernos muy juntos.
Agarrados al filo
del corazón.
Enganchados al ritmo
de nuestra pasión.
Persiguiendo los mimos
de la carne y el alma.
Mirar al abismo
de nuestras miradas.
Caer en el otro
sonriendo sin miedo.
Estar como motos
hasta sentirnos llenos.
Aullar como lobos
riendo sinceros.
Gritar como locos
para volvernos eternos.
Hacer cada día
el amor sin tocarnos.
Tocar melodías
cada noche al amarnos.
Amar sin palabras
Amar con el Alma

Ayer


Y miro a mis espaldas y sonrío, fue duro y doloroso, fué hermoso.
Y me giro, encaro al futuro, y finjo, que ahora, hoy es mejor.
Camino poco a poco hacia delante, mi tozudez jamás me dejará volver.
De reojo, atisbo de vez en cuando a lo que queda atrás, sonrío mientras
las lágrimas me empañan la visión.

13 de junio de 2008

Un abismo


Hoy hay un abismo entre la vida y yo.
Veo lejano el pasado, el presente y el futuro.
Trancurren los segundos mientras me balanceo en la cuerda floja,
no sé si caerme en el sin vivir de mi propia existencia o si agarrarme a la soga
que me ata a la vida inexistente.
Abismos tenebrosos para comenzar a vivir.

4 de junio de 2008

Libre

Sentirme libre atada a ti,
es el sentimiento más puro
que ha habitado mi ser.

Tu presencia inunda mi espacio,
llena mi tiempo y despierta
mis sentidos sentimientos.

Tu capacidad de amar
ha completado mis carencias.
Tus brazos firmes y seguros
han levantado mis caídas.
Tus miradas sinceras
han guiado mis pasos.

Tu paz llena mi alma,
tu tenacidad ayuda
a calmar mi fugaz espíritu.

Sentirme libre atada a ti
es mi deseo vital.
Sentir tu libertad,
mi empeño.

28 de mayo de 2008

Amar...sentir


Sentir como me amas,
amar como me sientes.
Saber que me buscas,
entender que no me mientes.

Saber que de tu boca,
saldrán las palabras
que tu alma evoca.
Saber que de tu piel,
sentiré el tacto,
que rozará mi ser.

Saber que no partirás,
al llegar el alba,
saber que permanecerás,
firme en tu causa.

Sentir que me sientes,
amar que me amas.
Saber que me encuentras,
en cada mirada.

22 de mayo de 2008

Relato

El taxi se acercaba al portal de tu casa y sólo pensaba en las ganas que tenía de despejarme un rato. Quizás ir a cenar y tomarme una copa, tener una agradable conversación , reir...no sé, algo que me sacara de la rutina que últimamente ocupaba todo mi espacio/tiempo.
A pesar de las idas y venidas por el mundo, que me exigía el trabajo, sentía que una amarga telaraña empezaba a cubrir mi vida de monotonía. No hacía más que viajar y viajar, y sentir la indescriptible soledad de los hoteles.

Tú me esperabas impaciente, ya hacía bastante tiempo que el único contacto que teníamos era telefónico. Llegué y me abriste la puerta sonriente, pero en cuanto viste mi cara cansada tu gesto se convirtió en comprensión. Cogiste mi maleta y la llevaste hasta el cuarto. Te seguí y aproveché para sentarme y dejarme caer sobre la cama, estirar los brazos y notar como todos los huesos intentaban recuperar su lugar primigenio. Cerré los ojos y traté de relajarme un sólo minuto...

Sentí como tu peso hacía vibrar la cama al sentarte, pero decidí no abrir los ojos. El silencio que escuchaba empezaba a transportarme hacia un estado de paz que creía desaparecido. Sentir tu mano mesando mi pelo, me despertó levemente de mi estado de concentración, pero sólo un instante, era muy agradable.

La constante caricia de tus manos me relajó por completo. Inhalé aire llenando mis pulmones profundamente y soltando a continuación un pequeño suspiro...
Tus manos descendieron por mi cuello muy suavemente, casi como un roce e hizo que un escalofrío recorriera mi espalda. Mi cuerpo empezó a reaccionas al estímulo que me provocaba tu tacto.

Empezaste a masajearme por encima de la blusa, hasta que la necesidad de contacto hizo que fueras desabrochando los botones poco a poco. Retiraste la tela que me cubría y noté como el aire erizaba mi piel al contacto del ambiente. Tu dedo recorrió la línea que divide mi cuerpo, muy despacio, dibujaste formas en él y sentí como tus besos coronaban la obra de arte que acababas de pintar.

Abrí los ojos y te observé dulcemente. Deseaba sentir por mucho tiempo aquella sensación, como mi cuerpo oxidado por el tiempo empezaba a recuperar el rubor de la excitación.
Decidí despojarme de los tacones y dejé resbalar la blusa por mis brazos para sentirme más aliviada. Empezaba a sentir calor, deseo...
Tomé tu mano te invité a sentarte a mi lado.

Nos quedamos unos segundos hablando con la mirada y pactando lo que iba a ocurrir a continuación.
Besé tus labios carnosos y dejé que mi lengua jugueteara con ellos, recorriendo cada centrímeto de suavidad.
Tu respiración se aceleraba a cada movimiento de mi cuerpo pegado al tuyo, al baile que empezábamos a ejecutar...
Mis manos se independizaron de mí y empezaron a tejer un nuevo destino en tu cuerpo. Acaricié tu torso ya desnudo y dibujé tus músculos con mis yemas... Tu boca se precipitó a saborear mi piel, besándome los pechos suavemente, mientras tus manos acariciaban mi espalda.

Sentía como tu cuerpo despertaba impetuoso, y un profundo calor empezaba a invadir mi intimidad.
Como si de una revolución se tratara desnudamos impacientes nuestros cuerpos, le declaramos la guerra al ocultismo que creaba la ropa y acercamos nuestras pieles deseosas de compañía.
Todo tu calor envolvió mi cuerpo como una cuerda invisible que me ataba a ti.
Los besos, el roce, las caricias... nos hicieron entrar en una dimensión paralela de excitación.
Tenía un sentimiento de vacío que deseaba que tu calmaras llenando mi ser. La respiración acelerada. El corazon latente deseando escapar... Tus manos dibujando mis medidas hasta alcanzar el centro de mi universo femenino... toda la tensión de la excitación previa, desembocó en un torrente de placer...un jadeo escapó entre mis labios y tu sonrisa iluminó el espacio.
Decidiste callar mi canto de sirena con tus labios y me besaste tan profundo que sentí como tu alma rozaba la mía.

Tu cuerpo pedía refugio y me buscaste para saciar tu deseo...entraste en mí firmemente, suave pero decidido, y el alivio se tranformó en suspiro huído de tu boca.
El rítmico movimiento ejecutó su pieza de baile mejor acompasada. Oleadas de placer cubrieron nuestro universo y vimos acercarse el ocaso...poco a poco, se acerca... la luz cegaba nuestra visión y el calor nos inundó por completo. Creía que no aguantaría por mucho tiempo aquellas placenteras sensaciones que se asemejaban misteriosamente al dolor...jadeos, caricias y algún beso fugáz...
Un segundo, que pareció efímero pero increíblemente intenso, hizo que sintiera como si la vida escapara de mi cuerpo, como si me transportara a un mundo paralelo cuando caí de golpe nuevamente en la realidad. La explosión de placer hizo que nos abrazáramos fuertemente y una lágrima asomó victoriosa en mis ojos. Respiré...

Extenuados nos acomodamos en el lecho. La respiración intentaba volver a la normalidad y el calor sublime comenzó a hacerse más suave.
Sentí una tranquilidad y una relajación incomparable.
Te miré y sonreías. Me guiñaste un ojo mientras tu mano dibujaba mi figura.
Tus labios dibujaron una palabra sin sonido que entendí al momento...sonreí divertida.

Creo que ya no me haría falta ir a cenar, ni a tomarme una copa, prefiero pedir el segundo aquí...

20 de mayo de 2008

Sueño

Me desperté presintiendo que ya no estabas y la angustia no me dejaba respirar, miraba a mi alrededor buscando algo que me tranquilizara, aun cuando sabía que la oscuridad no me lo permitía.
Intenté calmarme, sentía como una presión en el pecho que me impedía moverme con soltura. Como pude, me fui apoyando en la pared y me dirigí hacia el baño, abrí el grifo y dejé que el agua resbalara por mi rostro. Parecía que las aguas volvían a su cauce.
Me incorporé y respiré profundo, todavía sentía alguna molestia. Volví a la habitación y me senté en el borde de la cama.
Una lágrima se asomó tímida sin saber muy bien cual era su destino, sentía una soledad profunda de repente, ¿y si era verdad? ¿y si ya no estabas?
Porqué no lo habría pensado antes, porqué no hice nada por resguardarte en mi lecho, no dejarte escapar...¿que haría ahora?
No podía ser, no podía imaginarme que fuera real, no era posible. La intriga, el desconcierto se fueron apoderando de mi poco a poco. Empezaron a llegar la ansiedad, los nervios...
Miles de porqués decidieron unirse a la marabunta de incógnitas que ya habitaban en mi.
No paraba de dar vueltas por la casa intentando averiguar si era cierto, si podría ser real o era una de esas malas jugadas que me provocaba mi otro yo.
Le tomé la delantera y empecé a pensar con claridad. Me amaba, no se iría sin despedirse, no podría desaparecer por mucho tiempo, volverá. Me necesita y vendrá a buscarme.
O no.
El torrente de desesperación volvió a inundar mi pensamiento. No lo aguantaba iría en su búsqueda. ¿¿Querría él que lo encontrara?? tenía que intentarlo...

16 de mayo de 2008

Fantasía


Te has convertido en mi fantasía todo este tiempo, no sé como interpretar esa sensación, pero no voy a negar que la disfruto. Apareces en los momentos más isospechados, y me encuentro de repente soñando conscientemente en la vida paralela que me corresponde a tu lado.
No eres tú en realidad, creo que es la imagen que he creado de ti, como yo quiero. Sabes que siempre he sido bastante egoísta contigo, pero no me arrepiento. Me produce placer pensar que soy la dueña de esto.
Me imagino cientos y miles de situaciones que se reducen a la misma. Siempre aparece el mismo lugar, la misma luz y tu imagen oscura y desdibujada. Quizá no sea tu imagen.
Las sensaciones son repetitivas, es un bucle que no deja de provocarme sensaciones que ya creo haber vivido. Apareces oscuro, canalla, dominante y a la vez la imagen de mí en esas fantasías te considera su guardián protector, su salvador.
Quizá no sea correctamente dicho una fantasía, sino el recuerdo de la fantasía que viví contigo. No tengo recuerdos reales de aquella época, creo que mi mente ha ideado una realidad paralela que ha cambiado todo lo que en realidad pasó.
No me importa, me gustan estos recuerdos fantasiosos.
Hoy he vuelto a soñarte, a recordar una ficiticia situación, siempre entre tinieblas, siempre en silencio, pero muy presente.

13 de mayo de 2008

Deseos inacabados

Te veo en la distancia y siento un deseo inacabado...quizás no sea un deseo propiamente dicho, creo que puede ser una fantasía mezclada de recuerdos. Pero me hace sentir cosas que creía olvidadas...
Pienso y dejo volar mi imaginación.
En mis pensamientos eres más tú, veo tu lado más oscuro, ese que me fascina. En mi sueño expectante, tú eres el que llevas escondido.
En la distancia te añoro, recuerdo distorsionado a mi gusto para guardar como un tesoro tu recuerdo. Creo que nada tiene que ver con la realidad. Quizá tu huella en mi haya sido inventada por mi inspiración ensoñadora.
En la distancia eres fuerte, seguro, malvado y valiente. Eres el príncipe de las tinieblas. Mi rescatador de los suburbios. Eres el aliento de mi alma infecta.
En la distancia te veo como el señor dominado por los deseos de una insignificante niña, esa que te hace perder los papeles...
Cuando estás, cuando te siento a mi lado, mi corriente de sueños, deseos, fantasías y recuerdos se para, toma aliento e impulso, y vuelve a correr con fuerza al instante en que tu presencia se eleva.

9 de mayo de 2008

Y tu te vas

Y tu te vas y mi cancion se vuelve desesperada...
Vuelve a dibujarme con tus dedos, a cariciarme la mirada...
Conviérteme en tu sueño, y soñaré lo que me pidas...

8 de mayo de 2008

Lluvia


Escuchaba el constante ritmo del agua golpeando los cristales, era un día caluroso, pero estaba tapada hasta los ojos, me sentía pequeña y frágil, y me daba miedo salir de aquel cuarto.
Como un gran acto de valor, me levanté moribunda y me arrastré hacia el baño. Mi cuerpo estaba entumecido y mis ojos se negaban a abrirse del todo. La oscuridad oscupaba toda la casa, ni un sólo haz de luz conseguía atravesar las barreras.
Me desnudé ritualmente y dejé que el agua resbalara purificadora sobre mi cuerpo. Sentía las gotas acariciar mi piel y el calor me hacía recuperar la vida que me había abandonado durante la noche. Empecé a abrir los ojos y miré a través de la cortina de agua, me costaba adaptarme a la oscuridad, pero poco a poco se dibujó una figura frente a mi. Sus ojos se clavaban como dagas. Semblante serio y reflejo de luz parpadeante.
No me asusté, tendí una mano fuera de mi cascada y agarré el cigarro mientras cerraba el agua. Dejé que el humo inundara mis pulmones en una inhalación profunda. Lo apagué y cogí una toalla para tapar mi verguenza. La vergüenza de este cuerpo profanado por la vileza.
Me di la vuelta para salir hacia el cuarto cuando sentí tu aliento en mi nuca. Me paralicé y me puse en tensión. Sentía los segundos como horas, mi respiración se corto en lo que parecía una agonía dulce.
Tus labios rozaron mi cuello y mi cuerpo recuperó el aliento, que se volvió suspiro. La tensión desapareció mientras tomabas mis manos y dejabas que mi cuerpo apareciera de nuevo tras la caída del telón.
El camino de vuelta a la cama fué un pequeño vuelo de pájaro, el frío había desaparecido y la lluvia ya sólo extendía un suave manto húmedo sobre la tierra.

23 de abril de 2008

Toc toc

Siento un incesante toco toc en mis sienes, mi pulso inunda como resueno de tambores todo mi cuerpo, toc, toc, pum, pum,toc, toc, pum, pum...es un ritmo constante, abrumador...
Está en rebeldía, no me dejará descansar ni un segundo. Es su manera de hacerse notar, quiere salir de su encierro...y yo no le dejo. Es su venganza el quemar mis nervios con su rítmico veneno. Me llevará esta melodía infinita a la muerte más sonora.
Llevo la música mortífera allá donde voy y acabará por hacer su gran final en una explosión de notas repetidas...toc, toc, pum, pum...
No quiero escuchar tu música malévola, aguantaré tu encierro como la condena de mis fechorías y si consigues hacer escuchar tu concierto, mi muerte acabará contigo...se apagará tu melodía.

22 de abril de 2008

Solo


Estabas sólo entre la oscuridad y el silencio que habitaban en tu casa. Las noches de insomnio eran una rutina más en tu vida. Pasaba el tiempo y lo que te rodeaba era inamovible, era la soledad, la rutina la desesperación. Y tú único consuelo eran las noches en que yo me aparecía, te visitaba y te hacía olvidar por un momento todo eso...
No podías dejar de pensar en mi, de recordar los momentos que habíamos pasado juntos, de desear volver a tenerme, de olerme, sentirme, tocarme, mirarme a los ojos, saborearme...todo eso que ya no podías y necesitabas...cada noche, durante años...se estaba convirtiendo en una obsesión.
Te provocaba ansiedad el tiempo que distanciaba cada una de mis visitas, nunca podías saber de antemano cuando sería y eso, en verdad, hacía que te gustara más, era como un juego.
Las noches en mi ausencia las entretenías viendo viejas fotos, recordando nuestros juegos, las risas y pensando en las noches en que podías tenerme...
Y llegaba el momento, yo aparecía y tu sonreías como un tonto, feliz aunque sabías que no duraría, que no podrías tocarme, ni escucharme, sólo observar mi rostro e imaginar el resto. Eso te valía. Te conformabas con eso aunque lo deseabas todo.
Tenía fecha de caducidad, sabías que la tenía, tarde o temprano eso se acabaría, al igual que ahora.
Pero no te importa, lo disfrutas y lo seguirás haciendo mientras yo te lo permita.

21 de abril de 2008

Burbuja


Mi alma está llena de escarcha. Mi cuerpo gélido por el frío de tu ausencia. Estalactitas heladas clavadas en mi corazón aún caliente, cada latido me acerca un poco más a la muerte. Las cadenas de hielo me atan a la cueva de tu indiferencia. Mis labios azules ya no saben pronunciar tu nombre. El viento siberiano arrulla mis oídos en las noches eternas del polo, el polo donde tú me abandonaste.
Los lobos aúllan cercanos, oliendo en la brisa mi furia paranoica, la tormenta de mi tormento. Desapareceré cubierta de un manto blanco, mi cuerpo seguirá intacto pero mi alma volará hasta el infierno. Mi condena será la espera terrenal en mi cárcel gélida, nada me recordará la vida que una vez habitó mi ser, desapareceré de tus recuerdos y moriré en vida.
Viviré en la burbuja de tu remordimiento y volveré a revolverte en tus sueños, desconocerás mi imagen pero sentirás mi agonía. Tu descanso ya no te pertenece, serás el guardián de mi desdicha. Mi condena es tu condena.

18 de abril de 2008

Ella

Otra vez estaba ahí, mirándome frente a frente en la oscuridad. Esa mirada acusadora que me perseguía constantemente. ¿Por que no me dejas en paz? Trataba de huírla, rehusaba cruzarme con ella, pero era imposible. Cuando caía la noche sus ojos eran como dos enormes lunas que no se separaban de mí, sentía como si todo el mundo pudiera verlo igual que yo, aún cuando sabía que eso no era posible. Me pertenecían a mí, eran mi condena por las faltas que había cometido. Mi penitencia. Mi amarga compañía.
Cada noche sin falta venía a verme a mi cuarto, y yo me desesperaba, me retorcía, gritaba, lloraba...era una amarga daga la que se me clavaba en el pecho.
No podía más, tenía que escapar de ella. Salí corriendo en medio de la noche, las calles estaban vacías de gente pero llenas de ojos que me miraban. Corrí, corrí sin rumbo, entrecerrando los ojos. La imagen se distorsionaba, sólo distinguía las luces difuminadas de las farolas. Escuchaba el resonar de mis pasos sobre el empedrado, mi respiración acelerada que se mentremezclaban con mis sollozos y sentía las gotas de lluvia que empezaban a calar mi ropa.
Creí que el corazón me iba a estallar, estaba desorientada, extenuada pero parecía que la había perdido. Le había dado esquinazo, podría descansar aunque sólo fuera un momento.
Me senté en un banco del parque donde me encontraba, miré a mi alrededor intentando descubrir algo conocido que me ayudase a saber donde estaba. Creí reconocer una de las calles que salían de la ciudad vieja, iría por allí antes de que ella volviera a alcanzarme.
Tomé aire y me encaminé calle abajo.
A medida que mis pasos avanzaban sentía mas cercana su presencia, me seguía pero no se mostraba. Estaba acechante, esperando a ver mi reacción, esperando a saber donde iría a guarecerme de ella a sabiendas de que siempre me atraparía.
Aceleré el paso, sabía perfectamente donde me encontraba en ese momento y sabía a donde dirigirme. empecé a sentirme más segura, con una mínima esperanza de separarme de ella esa noche.
Estaba empapada, la lluvia era más fuerte ahora, corrí, cada vez más rápido, mi corazón bombeando, mis pulmones llenos de aire...corría, corría cada vez con más ganas. Te dejaré atrás. No me encontraras esta noche.
Llegué al portal y llamé insistentemente al timbre. Empezaba a impacientarme, si tardaba mucho me encontraría.
Escuché una voz y supliqué que me dejase entrar...la puerta se abrió y entré apresurada. Cerré la Puerta y subí las escaleras corriendo, piso por piso hasta llegar a su puerta. La golpeé con mis puños desesperados y se abrió. Me miraste sorprendido...
¿Que ha pasado?. Abrázame.
Me quité la ropa mojada y me di una ducha caliente mientras me mirabas preocupado. No entendías que hacía a esas horas de la madrugada en tu casa y en aquel estado. No recibiste ninguna explicación, pero no te importó en ese momento.
Me vestiste y me arropaste en tu cama, me abrazaste y me prometiste que dormiría tranquila. Tú velarías mi sueño, allí nadie me encontraría. Te creí porque ella te respetaba, sabía que tú podías vencerla.
Pasaron veloces las horas y amaneció en tu ventana. Abrí los ojos y te vi. Observandome con cara seria. Una explicación. Eso me pedías, querías ayudarme, pero yo no quería, era mi castigo, debía vivir con ello aunque a veces intentara zafarme. No podía explicarte.
Tu mirada estaba triste y expectante, no recibías respuestas, solo abrazos y escondidas miradas, te di un beso y te regalé media sonrisa. Me vestí y bajé a su encuentro. Ella estaría esperándome en el portal para acompañarme de nuevo a casa. Su mirada ya no era como anoche, se atisbaba un resquicio de complacencia.

17 de abril de 2008

Si tu lengua es meteoro


Has llegado a mí, con tu serio semblante, con tu presencia armoniosa, con tu aura de paz. Has llegado a mí para traer calma a la tempestad, a la lluvia de estrellas que empapa mi alma. Has llegado a mi para amortiguar mi caída, para recoger los trozos de cristal, para no perder de vista mi estela plateada, para ser mi estrella Polar.
Permanece en mí inamovible, expectante con mi órbita, observador del espacio sideral.
Has llegado a mí para que mi luz no se apague, para que no muera otra estrella. Has llegado a mi para guiarme. Has llegado a mi porque eres eterno y yo fugaz.
Suéñame en tus sueños, saboréame en tu boca, si tu lengua es meteoro, que la mía, sea de cristal...

16 de abril de 2008

Recuerdo

Me incorporé en la cama y te vi tumbado a mi lado...parecías desdibujado por la poca luz que se colaba en tu ventana.
Mi cabeza era un hervidero. El alcohol empezaba a desaparecer.
Me embriagaba el olor a sexo que inundaba la estancia y los flashes de imágenes frenéticas pasaban ante mis ojos como una película acelerada. Volví a mirarte, esta vez, mis ojos te distinguieron con claridad, parecía que dormías tranquilo. Yo no lo estaba.

Traté de recordar todo lo que habia pasado esa noche, había salido a tomar algo y sacudirme el polvo de la rutina, te encontré por casualidad tratando de orientar tu rumbo.
Nos acompañaste toda la noche en nuestro rally alcohólico por los bares de la ciudad, te arrastramos en nuestra corriente magnética de desesperación, de lucha contra la cárcel invisible de nuestras vidas, y no te opusiste, tú tambien lo necesitabas.

Recuerdo que nos quedamos solos en medio de la multitud, el local lleno de humo, de olores y vapores alcohólicos, de música envolvente, recuerdo las risas, los movimientos sonóricos.

Tu mirada se volvió inyectante, poderosa y empezaste tu ritual de seducción. Te propusiste cazarme esa noche y en poco esfuerzo conseguiste morderme la yugular.
Me dejé hipnotizar por tus poderes vampíricos y me llevaste volando hasta tu morada.

Allí me tomaste, aprovechaste tu superioridad y tus encantos y me abandoné a ti. Me poseíste sin tregua; salvaje, excitante, divertida, frenética, placentera noche la que nos cubrió. Perdimos la noción del tiempo y del lugar, caímos extasiados.

Desaparecí.

Emprendí el viaje hacia el país onírico.

Espacio denso...

Ahora estoy aquí, en tu lecho. El humo se escapa entre mis labios suavemente mientras te observo. Cada calada lanza un destello cobrizo en tu espalda. Pareces indefenso ahora.

Me siento fuerte, podría ganarte esta vez yo a ti, pero soy cobarde.
Apago mi cigarro en algún cenicero rebosante de tiempo muerto. Recojo mis vestiduras rasgadas de la noche anterior y salgo sin mirar atrás.

Pasaré fugaz cada noche ante tu castillo en el aire, me recordarás de por vida, porque he dejado mi señal de fuego en ti. Ya nunca serás libre.

Estela


Estela es mi nombre,
la muerte mi condena.

A años luz
de tu presencia,
es la soledad
la que me vela.

Pasaré fugaz
a tu ventana,
me volveré voraz
con tu alma,
deséame
mientras me ganas,
me rendiré
si me amas.

Estela mi nombre,
la muerte mi morada.

Te alumbraré,
me soñarás,
te atraparé,
me capturarás,
te quemaré
y me amarás.

Estela mi nombre,
mi corazón tu morada.